Todo radioaficionado tiene como referencia el siguiente código de conducta, tratando de ser:
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UN CABALLERO. Nunca, a sabiendas, usa el éter para su propia diversión en forma tal que moleste a los demás, o a otros aficionados, de manera que no puedan disfrutar de su actividad. Coopera por el bien público con las autoridades constituidas.
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LEAL. Reconoce que debe su pasatiempo a otros radioaficionados, a las entidades que los agrupan y les ofrecen su lealtad incondicional.
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PROGRESISTA. Mantiene su estación de acuerdo con los progresos de la ciencia; asimismo, es manipulada con eficacia y regularidad.
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CORDIAL y amigo de todos. Presta su ayuda y comparte sus conocimientos con los que se inician en la radioafición o con otros radioaficionados. Es paciente y cortés al operar su estación, y evita molestias al oyente de radiodifusión.
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DISCIPLINADO. La radiocomunicación es su pasatiempo y no permite que interfiera en sus ocupaciones y deberes contraídos, ya sea en su hogar, en el trabajo, en el estudio o en la comunidad.
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PATRIOTA. Sus conocimientos y su estación, siempre están disponibles para servir a su patria y a su comunidad.
El Código del Radioaficionado original se debió a Paul M. Segal, W9EEA, quien lo escribió en el año 1928.
